domingo, 18 de noviembre de 2018

INTERVENCIÓN DE MARISÚ GONZÁLEZ EN LA CENA DEL 25 ANIVERSARIO


Buenas noches,

     Si Carlos Gardel fuera Hospitalero hoy nos diría…. “Que 25 años no es nada”.


     Los “Amigos y Amigas del Camino Portugués de Santiago” llevamos 25 años haciendo caminos al andar, que diría también el poeta. Un Camino de tierra y paisajes para los pies, uno de creencias, sueños y esperanzas para los peregrinos y otro, el nuestro, el Camino de hacer Caminos, un camino de ilusión, esfuerzo y generosidad.

     Celebramos ya nuestras “Bodas de Plata”. !Quién nos lo iba a decir! 25 años ya desde el momento en que dimos nuestros primeros y tímidos pasos allá por 1993.

     Celebramos también hoy el orgullo de haber contribuido a crear, desarrollar y mantener esta ilusión, de haber puesto esfuerzo, dedicación y ganas. Celebramos el haber hecho ya un largo Camino y sobre todo celebramos mantener el deseo de seguir caminando, dando pasos que nos hace felices y recompensados, hacer posible el andar de otros, el andar de la felicidad y la recompensa.


     Como en los buenos caminos, llegar juntos es el principio, mantenernos juntos es el progreso y trabajar juntos, allanando caminos, guiando al caminante, es nuestro éxito.

     Un éxito que ha requerido un esfuerzo tan alegre como colaborativo, un esfuerzo que va dando sentido a nuestros pasos, hecho de pequeñas metas que como jornadas del Camino, hemos ido cumpliendo mirando siempre hacia adelante, sabiendo que a nuestro lado, como parte de una gran familia, siempre estamos todos.

     Un camino que mide ya 25 años, que además de asfalto, tierra y piedras, está hecho de emociones, de marchas, de exposiciones, de congresos, de celebraciones y sobre todo de personas.
Personas de todas las edades, de toda condición, hospitaleros, socios, voluntarios, peregrinos, las gentes que encontramos por los caminos, todos nosotros, los que somos y hacemos caminos.

     Por eso es importante, que esta sea una celebración, sobre todo de agradecimiento al papel que todas esas personas han cumplido. Agradecimiento a los que han pavimentado el Camino de ilusión estos 25 años.

    Un homenaje a aquellos que ya no están con nosotros, pero que han dejado sus huellas imborrables en los caminos.

     Un homenaje a los peregrinos, a los caminantes, cuyos rostros reflejan el valor de nuestro trabajo.
     A los socios, por apoyar con fidelidad y valorar nuestro trabajo.
     A nuestro presidente Tino y a Loli, por haber soñado.
     A los hospitaleros cuya entrega lo es todo.

Y a vosotros, los amigos que hoy nos acompañáis.

     Las Bodas de Plata son un gran hito en nuestra asociación. Pero como sabéis un “hito” no es más que esas piedras que aparecen en los lados de los caminos indicando la distancia recorrida.

     Nuestro “hito” es una gran piedra de granito en un recodo del Camino Portugués de Santiago, lleno de musgo brillante por la lluvia y de hiedra, que descansa a la sombra de un denso y amable carballo. Sobre la piedra se ha pintado con amor una vieira blanca, con la cruz roja del apóstol en su interior.

    Debajo de la concha se lee “25 años”.

    Y nos recuerda, que habrá más adelante otro hito y otro y otro, en un camino que se lleva andando por milenios, construido por gente han sido y serán como vosotros, las personas que hacéis Caminos.






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Pontevedra

DIA de UVAS e MILLO

“Dise que no seu peregrinar por terras galegas, o Apóstolo Santiago fixo unha parada nunha casa situada na Santiña, próxima a ponte do Burgo. En agradecemento pólas atencións recibidas, cando se despediu dixo aos propietarios que o terreo que forma parte da casa que lle deu hospedaxe que este campo sería o que daria os primeiros froitos e que madurarían o dia que se conmemorase o seu morte. O ´milagre´ parece ser que se produciu segundo as indicacións do santo, xá que os froitos maduran antes do tempo no terreo onde di a tradición que descansou Santiago. Desde entón , a devoción foi en aumento e todos os anos se recorda este feito cunha procesión na que a imaxe sae da igrexa a ombros dos fieis e fai unha parada no terreo no que a tradición di que descansou o Apóstolo.Unha vez alí un dos membros da familia coloca um acio de uvas e unha rama de millo a xeito de ofrenda. A imaxe do santo regresa logo á igrexa, aínda que antes os asistentes son invitados a viño e rosca, como é tradicional.” ( Diário de Pontevedra 24/7/2011)

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Flecha Amarilla

Flecha Amarilla

LA FLECHA AMARILLA, LA FLECHA DE LA SOLIDARIDAD

LA FLECHA AMARILLA, LA FLECHA DE LA SOLIDARIDAD

Bajo la flecha amarilla no figura logo alguno, ni de empresas ni de instituciones: su único patrocinador ha sido la solidaridad. Por eso es una marca sencilla, sin pretensiones, elaborada con pintura barata de un modesto amarillo que no ha querido hacerse de oro en ese gran negocio colectivo que tienta todo lo vinculado con la Ruta Xacobea. Simplemente está ahí, trazada no se sabe por quién, en todos aquellos lugares donde los peregrinos corren riesgo de despiste.



Elías Valiña, cura de O Cebreiro, fue el inventor de la marca, pero lejos de reclamar derechos de autor, los suyos han recibido como herencia la obligación de mantener la flecha. Pilar A. Valiña (Sarria, 1955), su sobrina, habla orgullosa de ese legado: "En sus últimas voluntades, pidió a la familia que nos encargásemos de la señal". Y así lo hacen, con la colaboración de las asociaciones de amigos del Camino.



Elías Valiña fue destinado como párroco a O Cebreiro en 1958. El sacerdote llegó a una casa rectoral en muy mal estado que hacía las veces de hospedería, y oficiaba en un templo con suelo de madera. Valiña hizo la tesis sobre el Camino de Santiago, lo que despertó su interés por la ruta.



Elías Valiña impulsaba cambios desde la aislada Pedrafita que se extendían a toda la ruta. En sus conversaciones con los peregrinos, recibía quejas sobre lo difícil que era no perderse, por lo que decidió tomar cartas en el asunto. Compró a bajo precio pintura sobrante de las obras de señalización de carreteras, cargó los botes en su coche un dos caballos Citroën y partió hasta Roncesvalles, (de ahí el color amarillo). Luego, desde Saint Jean Pied de Port, regresó por el Camino Francés, parando en todos aquellos lugares donde uno podía dudar y tomar la senda equivocada. En ellos, pintaba una flecha amarilla, volviendo todos los años a hacer el viaje para repasar las marcas.



Durante años, Elías Valiña dedicó todos sus esfuerzos al Camino. De su mano nacieron muchas asociaciones de amigos del Camino, que hoy colaboran en la conservación de la flecha amarilla. Pero han surgido, además, los que no colaboran: la flecha ha sido víctima de la picaresca, y no falta quien imita la señal cambiando la dirección para desviar a los caminantes a mesones y hospedajes.



La flecha amarilla se convirtió en el símbolo de los peregrinos del Camino de Santiago y hoy podemos verla en muchos lugares de Europa, por donde pasa un Camino hacia Santiago.







EL TIEMPO METEOROLÓGICO EN EL CAMINO PORTUGUÉS

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